Los Días Raros

La sinergia del recuerdo me azotaba cuan rompeolas en mi memoria demasiado de vez en cuando desde hace unos meses a esta parte. Este síndrome de Diógenes de guardar cada foto y de fotografiar quizá demasiado ha desdibujado muecas de dolor en mi cara para traducirlas en gestos de cariño pasando a violentarme los sentidos al encontrar nuestras fotos de los últimos años.

Yo, que te creí mi eterna compañera, que te plañí tanto como versos te escribí, caricias te dediqué y besos te regalé, tal es así mi maquiavélica tortura noctámbula, que se suma la imagen de tu sonrisa y el recuerdo de la ternura en la textura de tu piel; que como barca a flote, aférrome a mi decisión en las penumbras de mi consciencia en tantas y tantas noches sin dormir.

Desde aquellos fatídicos días, he tragado sin benevolencias la aflicción que recorría mi cuerpo al encontrarme con la reminiscencia de todos los buenos momentos compartidos que poco a poco fueron menguando en la intensidad de nuestras buenas noches, e inconscientemente comparo los últimos años con los primeros y cómo todo esto fue cambiando. Soy el malo del cuento y como tal, lo he pagado con insomnios, carreras sin ritmo que no llevaban a ninguna parte, anudamientos de garganta y lágrimas desnudas que esperaron a verte marchar. He perdido a quienes nunca nos ofrecieron amor incondicional a ambos, y con agudo mutismo han escogido un bando sin darse cuenta de que este cuento no va con ellos, no hay fronteras que interponer ni bandos a elegir, va de dos personas que se han querido tantísimo y del oleaje de cada uno para olvidarnos.

Los meses van pasando y por suerte, el tiempo no perdona tampoco a la añoranza, que se va alejando, despacio, entre las olas de la perpetuidad de esta vida con tan pocos mares. No guardo ningún tipo de animadversión, voy venciendo por ahora a las penas, y hasta he dejado huir a los no tan buenos momentos para guardar todo lo que me ha quedado, con una sonrisa bajo tus ojos.

Aún no sé qué hacer con tanta música que descubrimos, las canciones que te escribí, las pecas que veo en el resto de la gente y el camino en tren del primero de marzo.

 

Espero cada uno encontremos besos sinceros, largos amaneceres y Los Días Raros.

Hasta siempre, te brindo: Me guardo un abrazo.

 

 

Senda de insomnio y lluvia

Se adivinaban los últimos momentos de claridad por mi ventana y amenazaba la tarde con sus tempranas horas de oscuridad que bien definen estas fechas por aquí, cuando me preparaba para salir a correr.

No me había propuesto distancia ni había memorizado ningún recorrido esta vez, salía a disfrutarlo sin presiones mientras quizá, fuese a descubrir nuevos barrios de este Dublín; así que, termino de ajustar mi brazalete y salgo por la puerta.

La lluvia comienza a mojar mi cara mientras voy dejando atrás esa puerta roja y cada desazón que alimenta mis insomnios de las últimas semanas. Disfruto cada pisada, noto como el aire infla mi torso y siento a las gotas topar contra mis piernas al escapar del mojado asfalto. Gritando en Silencio atruena en mis auriculares y no puedo evitar esbozar una sonrisa que al recuerdo me anexa un apellido. Voy pasando a través de los coches que atoran las calles dejando ver en la cara de sus ocupantes la emanante frustración del quebranto del tiempo en sus extemporáneas tardes de domingo.

Avanzo mientras enmascaro el ruido del tráfico con música, y el frío que ruboriza mi nariz con el olor a petricor de los caminos de mi tierra donde empecé a correr . El orvallo no hace justicia a los kilómetros pero decido seguir y me concentro en las personas que quedan lejos tan sólo por unas horas de vuelo, familia, amigos y los abrazos de tanta gente empujan mis piernas en esta costana y el coraje que me ha enseñado año tras año mi vecina Lidia Lorente me infunde aliento como en cada carrera.

Entre el aguacero, un padre se detiene con su hijo en un puente para enseñarle el resguardo de las ocas que el pequeño disfruta agitando los brazos tras en translúcido plástico del carro, inocente y ajeno al impedimento del tiempo, y logro ver su risa muda mientras mira a su padre que prefiere mil veces ese momento que los pies secos.

 

Y es que, se nos ha olvidado mirar al cielo cuando llueve, sentir las gotas golpear bajo una sonrisa y caminar sin prisa bajo la lluvia. Ahondar en el disfrute del momento que se nos escapa entre los dedos y cambiar los insomnios por estoicos abrazos al pasado aunque este sea sufrido, apoyándonos en el recuerdo de la mirada de con quien lo compartimos. Tomamos decisiones que nos desprenderán de personas fascinantes a las que inevitablemente echaremos de menos y quien sabe, si en esta nueva senda encontraremos mentes tan brillantes, abrazos tan sinceros o con quien coincidir.

Seamos, de vez en cuando, el padre empapado de felicidad más que de lluvia.

 

Mermando el ritmo, veo llegar los últimos adoquines hacia mi puerta y encumbrando la vista, me doy cuenta que torno con más lozanía de con la que salí a correr.

 

 

Amanecer en Dublín

La luna alumbraba mi ventana cuando aún no daban las seis y el silencio de una noche clara ha decidido ganarle el pulso al despertador y arrebatarme el sueño. Hace un par de meses que marcharon las gaviotas de mi barrio y sus buenos días ahora tengo que ganármelos.

El frío ha conquistado esta ciudad al brotar de un nuevo noviembre y paseando por estas calles noto cómo se va amarrando a mi barba con el viento. Puedo sentirlo en mis pestañas golpeado constantemente mi cara y anunciándome que vendrán días más álgidos en pocas semanas. Las aceras comparten camino entre el humo que emerge del lateral de los edificios y los pocos viandantes que logro cruzarme a estas horas. Sonríen educadamente, con los hombros encogidos, mirando al suelo y acelerando la pisada mientras la llovizna va despertando Dublín como cada mañana.

 

El silencio toma el papel protagonista por poco más de unos instantes y me detengo para disfrutar de la belleza que esconde este lugar en un pequeño puente del que emana un parque y un pequeño río que aún encubre a las aves que no han decidido despertarse.

 

Ahora, que las locuras se cuentan por aeropuertos, que disfrutamos los años sin querer que se esfumen deprisa, que guardamos para siempre el calor del recuerdo de una sonrisa…

Ahora, que hago planes para poder dormir, que he vuelto a escuchar los viejos grupos con los que crecí, ahora que miro a mi guitarra y me hace sonreír…

Ahora que sabemos que no cambiaremos el mundo desde los bares, que el amor siempre ha estado en los buenos amigos y no en redes sociales, ahora que de mi última musa decidí alejarme…

Ahora que siempre puedo volver a leer a mi amiga cielbrouille, ahora que siempre quedan canciones por hallar y maravillosas gentes anónimas por conocer, ahora que siempre quedan capítulos por escribir…

 

Ahora, he de continuar caminando por este amanecer de Dublín.

Demasiados Parches

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Creo que he perdido la costumbre a esto de escribir como método de protesta hacia una sociedad que cada vez más parece un buque contra un iceberg en el que Bernard Hill ha abandonado el barco dejando el timón bloqueado y se ha subido a un yate junto a sus colegas, con los bolsillos llenos. Esperando. Observando desde su profunda tranquilidad en la que no han tenido cabida valores sociales o remordimientos.

Los que nos hemos quedado sin más opción en el barco, defendemos el derecho que se ha quedado aplastado bajo las cargas con porras que estos marineros bien adiestrados cual perro a las órdenes de un vil amo, obedecen sin darse cuenta de que ellos se hunden también.
El derecho a la democracia es lo que nos han quitado.
Su política no es democracia y los que han llegado a esos puesto lo han hecho aplastando y es así como seguirán.
Han violado derechos, han maltratado y humillado tanto y tanto por lo que hemos luchado. Aún así, tendrán sus perros, sus marineros afines y de poco cerebro que apartarán a los mismos que defienden sus derechos de la posibilidad de poder cambiar el sistema.

Hemos llegado al concepto de “votar al menos malo” y con la democracia, tras tanta sangra y transición, no esperábamos esto. Esperábamos alguien que gobernaba por y para el pueblo.
Esta última frase suena rara en la época en la que vivimos. Suena a cachondeo. Sí señores, ese era el objetivo, aunque ahora, lo único que haya quedado de ello es que los mismos que han manejado todo desde años atrás, siguen en el congreso a grito de “que se jodan”. Esa gente, ¿qué hace ahí? ¿qué méritos han hecho por llegar a ser parte de los que llevan el timón?

Démonos cuenta o no, este país que se ahoga junto a una sanidad y una educación que van tocando fondo marino.
Esta sociedad pide un cambio y aquí entramos en un 2013 que dicen será, peor que el 2012. ¡PEOR!

El problema fundamental, no es que no haya dinero, es que se lo han quedado los mismos a los que el pueblo ha dado su confianza. Los “menos malos”.

Esta bomba cada vez lleva más “parches”.

PD: Ahora, excepto las funcionarias, todas en España, parirán con dolor. Ya sea físico o de su bolsillo, porque ahora, la epidural  se paga. Tengo entendido que el gobierno ha echado la culpa a Adán de esto.

Entrada del Baúl

Este Post, lo encontré entre mis archivos, supongo que lo escribiría hacia Noviembre de 2011.
Hay momentos, en los que las cuerdas se rompen, las letras no aparecen y el café sólo es un despertar templado de una mañana cualquiera.
Me he tomado mi tiempo, he reflexionado, pero aún cuesta arriba, no he parado de querer seguir subiendo. No ha cambiado el temple, pero Madrid tiene esa sensación de ahogamiento de la gran ciudad en la que uno tiene de todo y poco tiempo para sobre-gastarlo en lo que más se desee. A veces, espero que ese amigo que siempre llamaba a mi puerta a las tres de la tarde, vuelva y lo haga, aunque sea para darse un paseo por mi despensa y ver que efectivamente, no hay chocolate.
La rutina y el trabajo mal pagado reducen la palabra de la gente que, anónima, divaga por las nunca terrenales aceras, y el metro.  Entiendo que se prefiera el sordo sonoro de la de los auriculares cuya música ni siquiera se presta atención, que al menos, aleja de las voces de jefecillos de turno que viven cabreados y ajetreados en una vida que creen, vale algo más que la tuya y por ello, se ven en el derecho de ejercer su trabajo, sin educación. Otras personas sencillamente, intentan romper el silencio entre el ruido urbano con su patética complejidad y necesidad de protagonismo.
Qué ironía existencial que aquéllos que realmente deberían ser escuchados, son a los que el sistema pretende silenciar.

Noche II

Me inunda el dolor, cada vez que entro en la cama y no nos calentamos la noche durmiendo juntos. Y ese dolor impide quedarme dormido.
He dejado casi una vida en el pasado, y así lo quiero porque así era si no dormías conmigo.
Dejé de escribir tan a menudo, las canciones, las críticas,… y no es porque haya cambiado de parecer, sino porque ahora, no veo el mundo tan gris, aunque cada vez, más oscuro se hace para quienes siguen al pie del cañón.
No obstante, hay aspectos que tengo que retomar, la música, el deporte, “La Sombra del Viento” , el último libro de Dan Brown , mis estudios, varias conversaciones con distintas personas, este blog que parece caído en el olvido,… creo que no sé escribir como lo hacía antes…
Me encantaría escuchar sin un fin retenido por el tiempo las palabras de quien adhiere en sus cariñosas y siempre sabias frases un “tómate cuenta”;  pero ahora, la distancia se hace ver, y el tiempo que añoro es aquel que no aprecié en aprovechar los días que a esa persona tuve cerca. Aunque no lo sepa, para mí, siempre ha supuesto un gran ejemplo al valor, la superación y el amor.
Maldita imprudencia de la desazón dejada para un mañana. Me lamento tanto de haber estancado mis ganas de no descender en el esfuerzo de levantarme, que a menudo, me veo sin fuerzas para intentar conseguirlo. Llevo tanto tiempo, años, mía, culpa mía. Sea esta mi debilidad y talón, mi fruto de paranoia y bucle de ella misma. De mi caída hacer mi caída.
Mas si me he hundido en mi mismo, ya es hora de nadar de nuevo e impedir que el tiempo dé otro fruto que no sea el barro que me hace seguir descendiendo.
Sé que cometí errores, sé que aun no siendo mi intención, hice daño a gente, porque el amor, duele cuando no es compartido por ambas personas. Pero no por ello me agacharé, reprimiré, esconderé o dejaré de escribir o gritar lo que siento, lo que he luchado por ello, lo que hemos conseguido a pesar de las ruinas de los deseos de quien no se hace la idea o intenta crear fronteras entre el calor de tu piel y la mía. He pasado demasiado tiempo haciéndolo, dejándolo reprimido en mi, pero no creo que tenga ahora nada que sentir o disculparme hacia quienes intentan cada día crear una idea equivocada de mi. Pueden tragarse una a una sus mentiras, sus farsas, sus estupideces.  Les he hecho frente con sinceridad, con respeto, con hechos, conmigo mismo. Con amor.
Pecas, no busco impedir que te vayas, deseo e intento que quieras seguir durmiendo conmigo noche tras noche. Mañana tras mañana.

20 de Noviembre.

20_N
Después de desengañarme con políticas que se hacen llamar de izquierdas y siguen reprimiendo a los mismos, siguen abusando y recortando donde no afectará a quien tenga que dar las órdenes para llevarlo a cabo, no encuentro como tantos otros, partido político que pueda representarme en las urnas y, mucho menos seguir ciegamente propuestas de un partido única y llanamente por afiliación al mismo.
Aquí hago un pequeño paréntesis para meterme un poco con la ley electoral que nos concierne a ahora mismo:
                Dado que al bipartidismo al que estamos sometidos, lo respalda una constitución que, un tanto por ciento cada vez mayor no hemos votado y aprobado, conlleva a que los partidos minoritarios no puedan sacar representaciones en las provincias donde los dos ya conocidos son mayoritarios, y los respectivos votos que reciben los minoritarios queden perdidos en la criba de provincias por escaños. Es decir, que los votos que se dan a los partidos minoritarios, prácticamente sólo tienen representación en provincias con un elevado índice de población y, para ello, necesitan un elevado índice de votos en esas zonas, ya que no cuentan con los demás votos, perdidos tras la criba de provincias. Todo un claro atentado contra la democracia.
 
Tras las revueltas que se formaron en distintas capitales del mundo, aquí, se propuso la modificación de la constitución, para acabar con este bipartidismo sin sentido. El gobierno, por su parte, puesto que no les beneficia, se hicieron los suecos.
¿y esto es digno de un gobierno que se considera de izquierdas?
Creo que cambiaron su ideología por los intereses que más les convenían.
Ante esta situación, ¿con qué cara y burla vienen ahora pidiendo mi voto?
Veamos:
Si no voto, es que no creo en la democracia.
Si voto en blanco, el partido mayoritario saldrá ganando igual.
Si voto nulo, quizás se note el descontento en las gráficas, pero el gobierno seguirá haciendo lo que le plazca con mi derecho ciudadano.
Si voto a los dos partidos mayoritarios, seguirán con su altividad, untando y untando al pueblo de su mala gestión, de la que años después, se lavarán las manos.
Si voto a un partido minoritario, mi voto se perderá debido a la criba en la provincia en la que votaré, y en la que estos dos partidos, tienen la mayoría.
¿Cómo puedo mostrar mi descontento con el sistema democrático entonces?
Respuestas y posiciones hay muchas; soluciones reales, no tantas. Desgraciadamente, todo aquel que anhela la izquierda histórica y plural de la que una vez oyó hablar, sabe lo que nos espera el próximo veinte de noviembre, y hasta dónde está dispuesto el pueblo a rebajarse y votar a quien sabe, que no va a dar solución alguna y la cosa, tristemente, irá en retroceso.
Despidámonos pues de la sanidad y la educación pública, los derechos sociales, las becas, las ayudas a dependientes, una vivienda digna, un trabajo digno y bien pagado, el derecho a morir con dignidad, las tasas mínimas de pago por jubilación, la libertad de matrimonio homosexual,…

Barbas

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Barbas, soy un Barbas.
He viajado a sitios sin saber cómo iba a llegar, cómo volver o qué iba a encontrar allí.
Siempre asocio una persona a un momento y a una canción. Como mínimo.
No rio fácilmente.
Me pierden los conciertos de rock.
No aprecio la belleza fuera de la naturaleza o la imaginación de un artista.
Nada me impresiona demasiado, esa templanza que me caracteriza.
Me gusta madrugar si el aire es puro.
Salir a correr mientras todos duermen y volver, cuando estoy agotado.
Me gusta saltarme el desayuno si sigues durmiendo conmigo.
Me gustan las fresas y detesto el chocolate.
Me gusta mirarte y robarte un beso mientras duermes.
No me gusta depender del tiempo.
No me gusta la monotonía. Me irrita.
No siempre fui amable.
No siempre me sentí culpable.
No siempre vuelvo sobrio, pero no comúnmente vuelvo ebrio.
He sido muy golfo, pero nunca di un <<te quiero>> sin sentirlo.
Soy detallista, minucioso.
No vivo con fe a ningún Dios.
Aún no sé qué será de mi futuro, pero siempre guardo alguna idea.
Seguiré viajando.
Seguiré acompañado de mi guitarra.
Seguiré invitando a cafés y cervezas a  amigos y amigas.
Seguiré persiguiendo y sintiendo el Rock and Roll en cada concierto.
Seguiré escuchando música “descatalogada”.
Seguiré ofreciendo mi mano a quien se preste.
Seguiré defendiendo todo aquello en lo que creo.
Seguiré intentando que cada día no sea como el anterior.
No cambiaré a nadie por otra persona.
Aún dices que me quieres.
Seguiré a tu lado si me dejas estarlo.

 

Despertarás,
mas no será entre mis brazos,
despertarás,
no entre susurros a capella,
Despertaré,
Sin poder cruzar los dedos en tus manos,
despertaré,
sin poder verte dormir, tan bella.
 
(archivo propio del Jueves, 24 de Marzo de 2011)

Triste

HOMBRE-CABIZBAJO

Triste el día, de quien la noche espera.
Triste la noche, de quien espera la mañana.

Triste el que todo tiene, si alguien le falta.
Triste el que nada tiene, por falta y necesidad.

Triste el enfermo, por verse débil.
Triste el sano, débil por cariño al enfermo.

Tristes los amigos lejanos.
Tristes los amantes que no pueden saludar al sol con un beso.
Triste el amor, cuando lo acompaña el anhelo.

Triste Madrid porque no ve estrellas,
triste porque sólo ve el sol a medias.

Triste una pared, que llora goteras,
triste el calendario, que ve pasar los días habiéndolos previsto.

Tristes los árboles metropolitanos,
que al igual que nosotros, no respiran aire puro.

Tristes los ideales que nos separan,
tristes los que crean fronteras.

Triste el vicio, que siempre de alguien te aparta.

Tristes las mujeres,
en políticas que aún hoy en día, siguen desprestigiadas.

Triste la guerra, triste el hambre,
triste el dinero, que crea clases.

Tristes los adolescentes que viven para un fin de semana.
Triste el que siga pensando que la información que la caja nos manda, no está manipulada.

Triste el mundo, por ponerse parches en las heridas,
y no darse cuenta que el capitalismo no es una salida.

Triste la marea, que sube o baja cuán cerca está la Luna,
y aún así, no consigue poder tocarla.

Tristes barbas, echando de menos a tanta gente.

(archivo propio del Jueves, 23 de Marzo de 2001)

La Sombra del Viento – Carlos Ruiz Zafón (Recorte)

- Es que la gente es mala.
- Mala no -objetó Fermín-. Imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni razonar. Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o como en el caso de don Federico, por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.
Recorte sacado de:
Fermín en La sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón. (ed. planeta, pág 186/187)