Me han llamado loco.

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Me han llamado loco. Loco.

Uno de mis mejores amigos, que por supuesto, al igual que todas aquéllas personas que comparten mi amistad, llevo en el corazón. Me ha llamado loco, y como barbas, me da por reflexionar…
Loco, por luchar por un ideal, o dejarme llevar por el amor, sin dejar tampoco de luchar por ello.
Loco de camino a casa, mientras en Madrid, a las horas que da vida la escarcha, he pasado desde Colón hasta más arriba de Cuzco, y al paso, me ha dado tiempo de viajar por mis pisadas y reflexionar…
Loco, por decir a mis padres y amigos que me iba a Barcelona un par de días antes de marchar, porque tenía que volver a ver sus ojos oscuros después de tres años y vivir en esa  ciudad condal uno de los fines de semana que han hecho honda huella en mi vida…
Loco, por haber estado enamorado de unos ojos azules unos dos años y esconderlo al estar a su lado…
Loco, por empeñarme en algo que para mucha gente sólo es decisión de los altos cargos…
Loco, por no creer ni rezar a ningún Dios, incluso me llegaron a decir que no tengo fe, y aquí, aquí se equivocaron, porque, es cierto que no tengo fe en ningún Dios, ni en milagros, creados, al fin y al cabo por figuras descendientes de la mitología y la excusa de tener “algo” que resuelva y de consuelo; pero sí tengo fe en las personas, tengo fe en la voluntad de las personas, tengo fe en el amor, tengo fe en la lucha de un ideal, tengo fe en que mi generación y las futuras abramos los ojos a altos cargos regidos por el capitalismo que dan la espalda a nuestro ecosistema.

Pues fe es ( y cito): “la creencia o la confianza en la verdad o la fiabilidad de una persona, idea o cosa ante la ausencia de evidencia”.
     Loco… por negarme a recordar mis sentimientos ante esos ojos verdes….
     Loco! por haberme dejado barba! me han llamado loco….
     Loco por llorar con una canción, Loco, por buscar un comienzo con un beso y una rosa.
En fin, si piensan que todo cuanto hago es a raíz de una locura, loco seré….


¡ Qué cojones ! ¡ Loco tú, loco tú y loco vos! 
Loco el mundo por creer y pensar en lo la televisión te inyecta, loco por dejar que otros resuelvan los problemas de esta sociedad en la que, sí amigo o amiga, en la que todos morimos, loco por poner barreras al amor, loco por sacarle partido a las fronteras, loco por conformista, loco por creer que lo que sufres es una crisis económica cuando hay países que no tienen ni un grano de de economía que llevarse a la boca, loco por creer que la homosexualidad es una enfermedad, loco por no preocuparte de la naturaleza que dejas a las próximas generaciones, pues al fin y al cabo, es nuestro gran legado….

…Loco…
 
De locos venía yo reflexionando por la noche de Madrid….



 

(archivo propio del miércoles 22 de Diciembre de 2010)

 

Catorce de Diciembre.

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Hoy, siendo un día tan especial para ti, no puedo estar a tu lado, me pillas en martes, entresemana, y sabes que sólo puedo ir a verte de viernes a domingo. Lo que más echo de menos, cada día que pasa, cada día que estoy aquí, es no poder compartirlo contigo. Llego cada fin de semana y te busco a ti la primera para poder darte los besos que no he podido en 5 días. Pienso en ti más de lo que te imaginas, porque, al fin y al cabo, eres el pilar más fuerte que me sujeta, que me hace seguir adelante, y, doy, daría y daré todo para que tu futuro sea brillante.
Creces tan rápido que tu tiempo se me escurre entre las manos, hace poco aprendiste a leer, y al dormir, dejaba que me leyeras un cuento, que al final, acababa yo para que te durmieras. Ahora vas a baile y a música, dices que quieres tocar la guitarra como tu hermano o el violín.
Seis años este catorce de diciembre, y recuerdo cada mínimo detalle de la primera vez que te vi, con esos espectaculares ojos negros.
Seis años, recuerdo cuando te enseñaba a andar y a montar en bicicleta, o intentabas aprender el ritmo de una canción dando palmas, o llegar a poner un acorde en una guitarra.
[...] y cuándo sabes que has echo algo mal, que te van a regañar, te tapas la boca y me miras, para que yo lo resuelva, sin decir nada, sin que nadie se entere
[...] cuando diste de comer a la tortuga, y te mordió, la seguiste dando de comer porque aún con lo pequeña que eras, sabías que lo tenías que hacer y que ella no lo había hecho a propósito.
[...] cuado era yo el que siempre te curaba las heridas, y decías que era el médico de casa. Venías a mi corriendo con la rodilla sangrando de otro tropezón y me pedías que no dijera nada a mamá, ni una légrima.
…y lo que disfruto viéndote bucear, nadar…estás preciosa.

Cada vez que llego, que puedo verte, todo pasa muy deprisa, y a penas tengo tiempo de disfrutarlo contigo, el viernes vuelvo, vuelvo a ver esos preciosos ojos negros. Te llamo a mediodía.
Te quiero, te quiero mucho hermanita, te quiero mucho Inés.

Pongamos que hablo…de Madrid

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Dícese de esta nuestra capital, de frondosa historia y jodido presente…

…ya que empezamos por este punto diré que siempre me llamó la atención el conocido “no pasarán” y el gran contraste en el que ahora nos situamos, no sólo no pasaron, sino, que parece haberse instalado con toda su “Esperanza”.
      Partiendo de que nací “en un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, donde huele a mazapán prácticamente todo el año y no describes a nadie en 4 palabras, me resulta algo trágica esta nuestra capital. El caos aplastante, o así lo defino yo, caos. ¿en qué parte de Madrid no existe? Ni siquiera sabes cómo volverás esta noche, Inmenso caos; pero a esto la sociedad está acostumbrada, y puesto que soy un tipo con mucha templanza, tampoco es cuestión de asustarme yo…vamos bien. Mientras camino hacia el metro, en el periódico, caos en Barajas, menuda putada, toda esa gente creía haberse librado este pueste del querido caos madrileño….vaya…demasiado fácil. Doblo la esquina y buag! hule a mierda…menos mal que es un parque…como para que jueguen los chavales…(esto en los parques manchegos no pasa…) menos mal que a 12 metros está la tienda de pan, que huele bien de cojones.
Vivo a dos pasos de la Agencia Tributaria, dónde en frente, hay una casa de okupas y en la esquina, un Caja Madrid, en el cual, duerme todas las noches otro vecino.
Hace dos jueves murió mi vecino de en frente, y tardé en enterarme, por casualidad, una semana! (seré yo que no me acostumbro, pero no me gusta esta situación). Cuando era niño, tenía un vecino que me regaló una vieja canasta y jugaba conmigo; aún le veo algún día, aunque creo que ya no me reconoce….estas barbas…

El afecto se pierde en las calles de Madrid y, aunque no está tan mal, no cambio esa canción de Joaquín Sabina, o de Loquillo y Trogloditas, por la el tintero y la pluma de Saavedra y el balonmano de mi tierra.
En Madrid, las estrellas, por la noche, se escapan del contaminado cielo, para mezclarse en los garitos de rock&roll, blues, y jazz…y cómo no, en el metro.

La mayoría de amigos/as vinimos a estudiar a Madrid, aunque, únicamente, nos vemos al volver los fines de semana. No es que Madrid no me guste por su ambiente autista, pero prefiero los Molinos.
Señores, señoritas, les dejo, que tengo que coger un ave…

(archivo propio del viernes 3 de Diciembre de 2010)