Inocentes

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En la misma furgoneta, el frigorífico, un sillón, y el Titanic. Cojonudo ese sofá de al menos 5 o 6 plazas.
Futbolín, colchón, mini-cadena, televisión para una Play que raras veces poníamos.
En aquella cochera, todos, siempre, haciendo del tiempo una vaga ilusión de existencia. Inocentes.
Nunca nos metimos en malos líos, abríamos la puerta a quien quisiera pasar, y si era un grupo de chavalas, abríamos la casa entera.
Las tardes de ping-pong y los debates sobre la guerra de Irak siendo críos, hacia el 2004…
Los ocho genios. De los que ahora sólo quedan cuatro fotos, saludos y apretones de mano para fin de año. Todo lo que fuimos capaz de dejar atrás con el paso de los inviernos y todos los proyectos que prometimos 
hacer juntos, no se cumplirán.
 
Inocentes.
 
Aún seguimos seis juntos aunque, cada vez más distantes, tristemente.
Me asusta dónde deparará todo, me da miedo perderles.
Cada cual labrará su camino, tendrá su familia, o no, pero cada vez más siento que cada café, cada cerveza, cada copa que no me tomo con ellos, no la disfruto igual.
 
Las comilonas en Villaverde, las fiestas en el Chalet, en el Verde, en mi casa, la vez que nos pilló la policía medio en bolas con otras chavalas en aquella cochera, nuestra página web, cuando TLK se sentó en la mesa de ping-pong, el gallo japonés…
Las chavalas que nos hacían encender esa llama, los sms que escribíamos entre todos para que uno de nosotros se lo enviara a una chica.
Los asquerosos bocadillos de patatas Lay’s.
Fito, paseando por delante de nuestros sofás, sacados a mitad de la calle.
Planificábamos hasta cómo entrar en una discoteca o en un pub.
Pa, con la sudadera de Ireland.
J.L. con su chándal del Atleti.
Turrón Duro…
Los discursos de A. antes de entrar en La Feria.
 
Solamente siete personas entenderán por completo estas palabras que actualmente no carecen de sentido, pero han quedado enterradas bajo el mármol de los años.
 
Porque nos dimos todo.
 
El Chino, Oso, Moco, Rana, Pitufo, Poco Rabo, Escocío, Masto, Nano, La Gata Negra, Atrochador, El Pescadero Cabrón, TLK, la hostia que se dio con la bici el hermano de Alba; Katia, que a todos nos volvía locos, Gladi, Pichina, Shakira video clips, la moto de J.L. subida al banco, la puta botella de ponche que J.L. se empeñó en comprar, el primer amor de A. en Calpe, el primer y única amor de Pa, la casa de okupas, “La retrete”, los hámsteres de A,………y no grites, que a Jose Luis le duele la cabeza.
 
Un abrazo amigos.
 
(archivo propio del jueves 27 de Enero de 2011)
 
 

¿Lo recuerdas?

Aquel verano del __ en que nos conocimos, tú tan preciosa como siempre, tan simpática, tan especial, ¿qué tendríamos? ¿15 años? En ese campamento en Galicia, en el que la Diputación unía a todos los deportes, tú baloncesto.
 
Cada gesto, cada mirada, era una ilusión, darte la mano, por la noche en las veladas, sin que los demás se diesen cuenta.
 
La foto que nos hicimos a la vuelta, en la parada, en la estación de servicio para hacer un descanso, por supuesto que aún la guardo (no me preguntes dónde, no lo sé, pero de vez en cuando, me la encuentro vagando por algún cajón).
Quedamos en volver a vernos y así fue.
¿Y el primer beso?
¿Lo recuerdas?
Tan frágil, tan tímido, tan mágico, tan especial, tan delicado, tan bonito…
¿Cómo podía ser que siendo tu primer chico supieras besar bien?
Esas maravillosas incógnitas que te rodeaban.
 
Tan tímida y a la vez tan extrovertida, tan llena de vida, te miraba a los ojos y podía sentir la fuerza de llevarte el mundo por delante si quisieras.
 
Tu voz, me encantaba tu voz, suave, atraviesa tu bonita sonrisa y salía por tus labios con un tono tan agradable.
Esperaba que algún día, alguien me despertara con una voz parecida.
 
-  Dices que no, P, pero tu voz es preciosa, y me encanta despertarme con ella, algo que no cambiaría por nada.  - 
Tu pelo, rubio, me gustaba pasar la mano en esas veladas de aquel campamento, sin que, a penas, los demás sumidos en sus propias discusiones se dieran cuenta.
 
¿Lo recuerdas?
 
Ahora, menos sé de ti, pero sabes que el 2X de Marzo volveré a llamarte para preguntarte el número de tu  compañera ficticia, como todos los años. Picarás.

E .
 
 
(archivo propio del Sábado, 15 Enero de 2011)

Ha llegado a su destino.

Ventanilla-de-Tren
El señor, que duerme inmóvil,
 
El hombre que no para de mirarte con la intriga de saber qué escribes en esa libretilla negra,
 
El joven escuchando música que no para de dar botes, mover la cabeza y rascarse la nariz,
la mujer de las revistas,
 
Los señoritos y señoritas que se ven importantes tras esa corbata,
aquellos que leen libros…
En la ventanilla, el paisaje corre más rápido que el tiempo, pasando de las afueras industriales, a los paisajes vírgenes.
¿Vírgenes? Ni de coña, paisajes así sólo existen en gente de frondosa imaginación, dulces sueños.
 
La mujer, que habla con su marido, el cual sostiene un periódico en las manos, y por su expresión, seguro que ni lee, ni escucha, tan sólo se evade, quizás buscando esos paisajes….a saber con lo que sueña la gente.
 
El señor que no para de mirar mi libreta, parece estrujarse los sesos contra la tapa, mascando chicle.
 
La niña de mamá con el móvil, ¿con qué soñará?…no quiero ni saberlo.
 
Encerrados en un vagón de tren, dejamos pasar el tiempo, porque no hay otra cosa que podamos hacer. Mentira. Pero lamentablemente, tampoco demasiadas.
 
La mujer, bella y sensual que tengo al lado, esa mujer, con más de 18 años y sin edad, con la que, en toda mi vida, no habré compartido más que un triste y tímido “hola”. Me perderé todo lo que ella oculta en sus ojos, bajo esas gafas, concentrada en sus apuntes, mientras fuera, se hace la noche. Es algo que estoy dispuesto a asumir, no por vergüenza, sino, por no querer incomodar a nadie.
 
 
Ha llegado a su destino.


(archivo propio del viernes 14 de Enero de 2011)