Noche

cafe

Son las 4.37 de la madrugada, todos duermen.
Los segundos se pegan a mi piel, uno a uno, despacio, la claridad de la noche se cuela por los agujeros de las persianas.
No puedo dormir, y no es algo nuevo. Acostumbro a dormir poco.
Bajo, me tomo algo, salgo fuera para que el Enero congele mi torso y vuelvo a entrar. Como algo, doy mil vueltas, veo si mi hermano ha llegado, cojo la eléctrica y la toco sin amplificador, claro.
¿de qué serviría ya escribir otra canción?
Me pongo mil cosas para hacer mañana. Café, me apetece un café, un buen café, caliente, de estos que se toman con los ojos cerrados y te calienta todo el cuerpo. Nunca me ha supuesto impedimento para poder dormir.
¿Y si llamo? No, estoy harto de sexo insatisfactorio.
¿Entonces qué? Ni puta idea. No sé qué cojones voy a hacer con este tema.
Hay una chica, a la que dije que iba a llamar….vamos valiente….ya han pasado algunos días y ¿qué? no eres capaz de hacer esa llamada.
(El fin de semana que viene…) ¡El fin de semana que viene los cojones!
Tengo que hacerme ese café. ¿Leche desnatada Omega3? venga no me jodas…..entera, menos mal…
¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿Escribir un blog?
  Me iré.
Eso, huye. Déjate de gilipolleces, lo que tienes que hacer es reorganizarte y llamarla de una vez.
Echo en falta a tanta gente, tantos lugares, tantas emociones en rostros tan distintos.
Cojonudo el café. Me abrigaré, saldré a caminar y a seguir haciéndome propuestas para un mañana, que ya veré mañana si tendré el valor de cumplir.
Es lo cojonudo de las barbas, nada de frio en la cara.
(archivo propio del Sábado, 29 de Enero de 2011)